Blog de la plataforma DO73. Creado por la Fundación Este País, este blog se comparte con amigos y organizaciones. Cada una se suma a la filosofía de que "conocimiento que se comparte, crece"
En nuestro sistema jurídico, la Suprema Corte cumple con el papel de establecer si una nueva ley vulnera o confirma los derechos y garantías previstas en nuestra Constitución. Como tal, la corte verifica que lo aprobado, por ejemplo, por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, no vaya en contra de lo que describe como derechos y obligaciones nuestra carta magna. En el caso de los matrimonios entre personas del mismo sexo, la corte no ha hecho sino decidir si lo descrito por la ley capitalina está dentro de lo que ya protege nuestra constitución o si afecta algún derecho de los mexicanos.
Tras revisar lo que la Constitución establece, la Suprema Corte definió que lo planteado por la ley aprobada en el Distrito Federal no va en contra de lo establecido por nuestra constitución y por tanto que tiene plena vigencia en todo el territorio nacional. El matrimonio entre personas del mismo sexo seguirá siendo un asunto polémico, propio de muchas sobremesas e interpretaciones, pero en términos jurídicos no vulnera derecho u obligación alguna, y por tanto no es anticonstitucional.
Lo que ha hecho la Suprema Corte es establecer lo que cualquier Estado laico garantiza: que mientras una ley no lastime los derechos de otros, y no vaya en contra de lo que dicta la Constitución, esa ley está protegiendo los derechos de todos los mexicanos. El Estado laico protege el derecho de cada uno de nosotros a elegir nuestras creencias, valores morales o religión, en un marco respetuoso de nuestras libertades comunes.
Es por eso que nuestra ley protege a quienes fuimos educados como católicos o a quienes profesan una religión distinta a la nuestra. Sólo en un Estado laico, los cardenales pueden expresar libremente sus ideas tanto como los representantes de cualquier partido político.
En México, el derecho de una familia a educar en valores católicos está protegido por el Estado laico; pero también, como lo ha establecido hoy la Suprema Corte, el derecho de un matrimonio entre personas del mismo sexo, a contar con toda la protección legal del Estado mexicano.
A mediados del mes de julio, una ola importante de nombramientos llenó los titulares de los medios informativos.
Un par de semanas después, el viernes 30 de julio, se sumaron a estos cambios, dos nuevas designaciones. La secretaría de Turismo tiene desde el viernes, nuevo subsecretario de innovación y calidad, Héctor de la Cruz, y se nombró también una nueva directora para el Fondo Nacional de Fomento al Turismo, Fonatur.
Aunque menos sonoros que los de mediados de julio, éstos nombramientos son claves para entender el modelo de desarrollo nacional para los próximos años. Mucho se ha hablado del turismo como parte central de nuestra estrategia de desarrollo. Sin ir más lejos, Fonatur ha invertido desde su creación más de 2,200 millones de dólares en proyectos como Cancún o Ixtapa, y de acuerdo con estimaciones oficiales, estos recursos han atraído inversiones por mas de 15 mil millones de dólares.
Nadie duda hoy de que el turismo sea parte central de nuestra estrategia económica. Lo preocupante, y sin duda el mayor reto para el equipo de la secretaría de Turismo y en especial para Fonatur, es hacer que las inversiones en materia turística no sólo construyan hoteles extraordinarios, sino que el conjunto sea de utilidad social probada. En este momento, y tras la crisis inmobiliaria en Estados Unidos o la catástrofe política del turismo en España, no basta con anunciar inversiones cuantiosas. Es central, casi indispensable, referirse al impacto social y ambiental de las mismas.
Porque detrás de cada historia exitosa de nuestro gobierno en estos temas, hay también un enjambre de preocupaciones sobre la forma en que se construyeron lo que ahora se llama Centros Integralmente Planeados. Cancún hoy tiene que traer arena de sus vecinos, la segunda fase de Loreto está abandonada, la rentabilidad económica de algunos destinos ya no está garantizada y todo ello sin sumar a la ecuación la calidad de vida de las poblaciones cercanas a estos desarrollos.
Los nuevos integrantes del equipo del presidente deberán ayudarle a cumplir su promesa de generación de empleo y su compromiso con reducir el impacto ambiental y social de nuestro modelo de desarrollo. Los retos están perfectamente identificados: Marismas Nacionales en Sinaloa, Cabo Pulmo en Baja California Sur, la tirante relación entre Cancún y Cozumel, y una señal de intolerancia a la larga lista de elefantes blancos que llenaron de especulación inmobiliaria muchas tierras y de poco empleo y desarrollo a sus comunidades.
Eduardo B. (Transmitido originalmente en vivo durante el espacio de opinión de Informativo 40 del 2 de agosto de 2010, en Proyecto 40)
¿Qué significa ser gringa? ¿Soy una gringa? Escucho la palabra todo el tiempo. Cuando voy al mercado, cuando salgo en la noche y hasta cuando estoy en la oficina. La he escuchado de bocas formales y también desde bocas muy informales. Cuando estoy con desconocidos y se refieren a mí como una gringa, mis amigos o compañeros de trabajo siempre me aseguran, de manera muy apurada y preocupada, que yo no soy una gringa porque soy canadiense. Pero pienso que sólo me lo dicen para no ofenderme, porque, según yo, sí soy gringa. Y la verdad es que no me molesta tanto porque no estoy convencida que la definición de gringa sea algo malo o, si es, creo que yo merezco el calificativo.
Según Wikipedia, gringo “es un término usado en español y portugués, con diversos significados, generalmente aplicado a extranjeros que hablan en un idioma que no se entiende por personas que hablan español. El término se ha referido según las épocas y regiones a ingleses, germanos, normandos, eslavos, escandinavos, italianos, franceses y especialmente, a los estadounidenses y canadienses.” Wikipedia también habla de sus orígenes mexicanos: en la Batalla del Álamo en 1836 cuando los americanos llevaban puestos uniformes verdes, los mexicanos gritaban GREENS GO o GREEN COATS para que se fueran. Sin duda, los antecedentes de la palabra son desagradables, dado que nació durante una guerra, pero ahora parece ser usada más para describir una realidad que para ofender. Si tuviera que definir la palabra, diría que “gringo(a)” es cualquier cosa que parece americana. Podría aplicarse a personas, empresas, actividades, alimentos, estilos de vida y hasta a pensamientos “gringos”.
Lo que ha convertido a la palabra “gringo” tan neutral, en mi opinión, es la relación de amor y odio entre México y los Estados Unidos. No culpo a los mexicanos por tener una relación esquizofrénica con los americanos, los canadienses son iguales (siempre se burlan de los Estados Unidos al tiempo que los admiran). Además, si preguntas a un canadiense ¿qué significa el ser canadiense?, te responderá orgullosa y estúpidamente: “pues, no sé, ¡pero no somos americanos!” A huevo, ¿eh? Y así es. No sabemos quiénes somos, sólo sabemos que no somos americanos. Sí, Canadá es un país con gobierno y cultura únicos, pero no es tan diferente a los EE.UU. Tiene una mejor reputación internacional que la de los EE.UU., pero también ha hecho cosas feas y está involucrado en algunos de los mismos actos injustos y horribles, igual que nuestro vecino mutuo. Es sólo que Canadá es un país más pequeño y esto permite que nuestras acciones, aunque similares a las de los EE.UU., puedan ocultarse. Es por esto que cuando alguien me llama “gringa” no tengo una gran reacción enojada. Sólo pienso, bueno, este güey está haciendo una observación: soy güera y parezco americana.
Si consideramos que estoy equivocada y que la palabra sigue siendo algo ofensiva, reconozco que probablemente me sea aplicable. Aunque me considero una persona con valores de respeto e igualdad, quizá inconscientemente tengo los mismos prejuicios que aquellos que ocasionaron el nacimiento de la palabra gringo. Espero no tenerlos, pero si los tuviera, estoy dispuesta a desterrarlos, mientras conozco y exploro más México. Entre tanto, si de vez en cuando alguien me llama “gringa”, creo que puedo soportarlo.
Alguien muy querido una vez comparó la generación de conocimiento con una “matrioska”. Una tesis puede ser retomada, analizada, refutada y como resultado se genera nuevo conocimiento. Esa nueva tesis, puede ser objeto del mismo proceso y generar nuevas tesis. En el caso de la divulgación de conocimiento o información, creo que a veces sucede lo contrario: una investigación amplia y tal vez compleja, puede ser resumida para algunos foros y audiencias y a la vez este resumen puede ser sintetizado para otros espacios, con el riesgo de que en el camino se pierdan piezas clave de información.
En su artículo, Bailey describe los experimentos realizados por Ostrom en los que confirma la importancia de la comunicación en la organización de los individuos para la explotación eficiente de bienes comunes. Si una comunidad establece únicamente mecanismos de castigo para el control para la explotación de bienes públicos, los resultados no son tan buenos como si los individuos se comunicaran para coordinarse para la explotación de bienes comunes.
Espero que esta microsíntesis, de un excelente artículo de Bailey, sobre una interesante investigación de Ostrom, cumpla su objetivo de interesarlos.
El Índice de Economía del Conocimiento (IEC) es una herramienta útil para conocer que tan preparadas están las entidades federativas frente a una economía que hace uso intensivo de la información y del conocimiento individual y colectivo. En la publicación de 2008, México ante el reto de la economía del conocimiento, de la Fundación Este País, se presentan los resultados del IEC por entidad federativa, un valor de 1 representa el valor más alto por alcanzar y una valor de 0 es el menos deseable. La construcción del IEC aglomera veinte indicadores distribuidos en cinco dimensiones: 1) desempeño económico, 2) marco institucional y orientación al exterior, 3) sistema de innovación dinámico, 4) educación y recursos humanos calificados y 5) infraestructura de tecnologías de la información y comunicaciones.
En dicha publicación se agrupan los valores del IEC de las entidades federativas por regiones, siguiendo una regionalización bastante conocida y que suele utilizarse en enfoques territoriales, como el Territorial Reviews de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).
La regionalización del IEC bajo este criterio, muestra dentro de otras cosas, las diferencias entre el desarrollo del norte y sur del país. Sin embargo, el criterio de esta regionalización, en mayor medida, esta basado en el vínculo geográfico de una entidad con sus vecinos que sobrepasa los límites político administrativos. Otra de forma de agrupar a las entidades federativas con base en el valor del IEC es por medio de una técnica de homogenización inherente, que en esencia, agrupa a las entidades por medio de conjuntos inherentes a los datos creando categorías a través de la identificación de los saltos de valor críticos en la secuencia de valores, en este caso, del IEC. Como se muestra en el mapa, se crean cinco categorías con valores del IEC: 1) de 4.608 a 5.743: donde solo se ubica al Distrito Federal, entidad con el mayor valor alcanzado; 2) de 3.859 a 4.608: agrupando a diez estados; 3) de 3.394 a 3.859: ubicando a seis estados; 4) de 2.853 a 3.394: con diez estados y 5) de 2.292 a 2.853: conteniendo a cinco estados.
Lo que salta a la vista de la agrupación por homogeneidad inherente es que toma como criterio los saltos de valor del IEC. Por esta razón solo existe una categoría para el DF, ninguna otra entidad alcanza 5 puntos en el IEC y hay homogeneidad en las otras categorías: dos con diez estados, una de seis, y otra de cinco. Podemos decir que esta regionalización responde a la homogeneidad de valores alcanzados en el IEC, es decir, los estados están agrupados de acuerdo a la similitud del grado de atributos característicos de la economía del conocimiento que poseen, lo que da pie a potenciales análisis regionales del IEC. Otra posible agrupación, que será motivo de otro post, es tomar en cuenta el valor de las cinco dimensiones que conforman el IEC.
Estas regiones del IEC pueden ser monitoreadas en el tiempo, con los datos de la ediciones 2005 y 2007, y, la actualización del IEC con base a la última información disponible.
El 5 de junio pasado se cumplió un año de la tragedia de la guardería ABC de Hermosillo, Sonora. Para recordar a los niños y familias afectadas, pero sobretodo para exigir justicia, se organizaron diferentes acciones tanto en Sonora como en otras entidades del país. Una intensa movilización ciudadana tuvo lugar en redes sociales como Facebook y Twitter. El clamor por la justicia duró prácticamente todo el fin de semana, y es previsible que el debate público siga todavía vivo por muchos meses. Una tragedia de esta magnitud requiere un esfuerzo ejemplar por explicar lo ocurrido y por identificar y sancionar a los responsables… requiere entender que la memoria colectiva de una nación va mucho más allá de lo jurídicamente aceptable, y que ingresa sin restricciones en el terreno de lo simbólico. La justicia en el caso Hermosillo tendrá que ir mucho más allá de las compensaciones económicas a los deudos. Lo que irrita a la nación no se limita a la responsabilidad directa e inmediata de personas e instituciones. Lo que nos lastima es el retrato de una nación con autoridades que no observan porque no quieren ver, y con una ciudadanía que indiferente deja de lado los problemas de otros. Esa parte de la nación que nos irrita y lastima seguirá viva mientras los gobiernos sean la única fuente de transformación social. Es momento de fomentar la creatividad social en todo el país, y de visibilizar los esfuerzos de ciudadanos y organizaciones que exigen, que proponen, que buscan la calidad de las escuelas, que conservan parques nacionales, o verifican que las gasolineras nos entreguen litros de a litro. Ciudadanos todos ellos que nos recuerdan todos los días que México ya no quiere ser sólo un lugar de tragedias como la que hace un año, vivió la ciudad de Hermosillo. Eduardo B.
La corrupción de cuerpos ministeriales, policiacos y judiciales es el principal obstáculo al establecimiento de un sistema efectivo deprocuración de justicia. En ello coincidieron esta mañana tanto los representantes de organismos sociales como el propio presidente de la República. La sentencia del presidente todavía fue más lejos: si no resolvemos el problema de corrupción en nuestras instituciones, seguirá ocurriendo lo que en muchos casos ocurre: que la justicia quede al mejor postor.
El tema de la corrupción en las instituciones encargadas de la seguridad ciudadana no es nuevo en la agenda. Por años, la opinión pública ha insistido en el grado de penetración de las organizaciones criminales y del narcotráfico, y también en la necesidad de profesionalizar y reformar a los cuerpos policiacos y a las administraciones judiciales. Por ello se creó la Policía Federal y por ello también se reformó el Poder Judicial en los años noventa. Fue también la razón para crear la Secretaría de la Función Pública o la Auditoría Superior de la Federación, que depende del Congreso. Los vicios de la tradición judicial mexicana abrieron la puerta a los juicios orales, y hoy varias entidades de la federación han puesto en marcha reformas en esta materia.
Reconocer un problema, sin embargo, es muy diferente a poder corregirlo. Por años se ha pensado que la corrupción de un sistema se resuelve a través de medidas extraordinarias: los llamados “peces gordos”, la aprobación de una ley de acceso a la información pública, la modernización administrativa, la tala regulatoria, las pruebas de confianza, todas ellas acciones importantes, pero que muestran poca coherencia entre sí y dificultades de implementación muy diversas.
Más que un zar o una comisión anticorrupción, más que poderes o medidas extraordinarias, el país necesita una política de Estado en la materia, una política que facilite la coordinación entre entidades y también entre poderes; una política anticorrupción que ponga énfasis en corregir los lugares donde crece y más daña a los mexicanos: en la salud, en educación, en seguridad, en servicios públicos. Ha llegado el momento de enfrentar a la corrupción como una voraz epidemia, y dejar de pensar que es un atributo de los mexicanos.
Nunca pensé en mí como alguien apasionado por los números, mucho menos por la estadística. Aún ahora siento que mi verdadero ser es más sociológico o antropológico que economista (etiquetas que sólo sugieren que me gusta más irme de trabajo de campo a una comunidad remota, que pasar noches completas manipulando números). El caso es que el interés en lo cuantitativo ha sido eso, un interés, un pasión digna, honorable, pero menor. Lo que no es menor es mi fascinación (pasión, ahí sí) por la confluencia de mundos, en particular, la convergencia de lo numérico o estadístico con lo gráfico y con la aplicación práctica de ambos para crear herramientas que ayuden a entender el mundo y a entendernos a nosotros, lo que sentimos, hacemos, pensamos.
Precisamente a esto me remiten dos sitios que descubrí hace poco:
1. Pacientes como uno. Patientslikeme.com es un portal creado por los hermanos Haywood para facilitar y apoyar a los pacientes y cuidadores de quienes padecen esclerosis lateral amiotrófica (ELA), esa terrible enfermedad neurodegenerativa, aún sin cura, que tarde o temprano conduce a la muerte, que padeció y por la que murió uno de los dos hermanos impulsores del portal. El sitio agrega una enorme cantidad de información sobre el historial de los pacientes de ELA registrados en el portal. Los pacientes son principalmente de EU y hay registrados sólo seis mexicanos, infinitamente menos de los que en realidad padecen esta enfermedad en el país (no hay cifras fidedignas al respecto, pero podrían llegar hasta los 4 mil enfermos). Miles de pacientes se registran en patientslikeme.com para dar a conocer cómo ha evolucionado la enfermedad en cada uno de ellos, qué síntomas han tenido, qué medicamentos han funcionado y en qué etapa de la enfermedad, cuánto tiempo llevan padeciéndola y cómo enfrentar problemas desde la depresión hasta la incapacidad para comer o respirar. Con toda esta información se generan, entre otras cosas, gráficas que permiten ver y comparar distintos casos y los pacientes y sus cuidadores se pueden contactar si así lo desean.
El portal lo pueden visitar aquí y si desean entrar para explorar la página se pueden registrar directamente (como miembros de la comunidad) o con gusto les doy mis datos de ingreso para explorarla (robertocastell@gmail.com).
Para que aprecien mejor el potencial de patientslikeme.com, además de visitar la página, sugiero que le echen un vistazo a la siguiente charla, de Jamie Haywodd:
2. ¿Cómo te sientes hoy? Uno de mis temas favoritos es el de la felicidad (qué es, qué creemos que es, cómo la buscamos y en qué medida se puede usar como criterio para mejores políticas y un mejor gobierno). Este otro portal, wefeelfine.org habla de la felicidad pero también de muchos, muchos más sentimientos que circulan en la blogosfera y que el portal analiza para dar cuenta de lo que algunos llaman el zeitgeist o sentir colectivo. Lo fascinante de este sitio es que, de forma similar a como lo hace patientslikeme.com y de manera automática, agrega una vasta cantidad de información que está en la red para dar cuenta del sentimiento o los sentimientos que oscilan en la blogosfera: el sistema revisa, cada 10 minutos, cientos de blogs e identifica alguna de las palabras que denotan un sentimiento (happy, sad, confused), extrae la oración completa en la que se ubica la palabra y la agrega a una (gigantesca) base de datos para darle salida después, de forma hermosamente gráfica (aunque no fácil de comprender a la primera) en seis formatos. Si quieren saber cuántas personas más se sienten como ustedes hoy vale la pensa echarle un ojo a este sito.
Un reciente artículo del New York Times afirma que la profesión más sexy del momento y de varios años por venir es la de los especialistas en estadística. Lo que importa hoy más que nunca es hacer análisis de datos: en finanzas o arqueología, no importa. Los dos sitios de los que hablé aquí me confirman que, en efecto, en un mundo en el que la producción de información sólo se ve superada por la generación de desechos, analizar y darle sentido a las cifras, datos e información es una habilidad clave. Pero como siempre, la habilidad requiere un propósito para que tenga sentido: mejorar la calidad de vida de enfermos de ELA, o simplemente tratar de averiguar cómo “nos sentimos” hoy.
Roberto Castellanos.
PS1. Mayo es el mes de la concientización (awareness raising) sobre la esclerosis laterial amiotrófica, al menos en Estados Unidos, con el fin de recaudar fondos para la investigación sobre la enfermedad, cuyas causas y remedio aún no se han identificado, y para impulsar acciones a favor de los pacientes con ELA. A quienes les interese, pueden encontrar más información en la Asociación ELA, en EU, o en Familiares y Amigos de Enfermos de la Neurona Motora A.C. y Asociación Mexicana en contra de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (Fyadenmac). Para la trivia: Mao Tse Tung y Lou Gehrig (con cuyo nombre también se le denomina, en EU, a la enfermedad) padecieron y murieron de ELA; Stephen Hawking, probablemente el físico más importante en la actualidad, tiene ELA desde hace cerca de 20 años.
PS2. Hay un portal ya clásico sobre el uso y aplicación de estadísticas con recursos de visualización muy atractivos: Gapminder.org Pero este requerirá un comentario en sí mismo en otra ocasión.
Será la edad, pero nunca había estado tan consciente de lo bien que le va la primavera a la Ciudad de México. Este año he visto más jacarandas y buganvilias en flor que de costumbre. Y frecuento las mismas rutas y calles desde hace varios ayeres.
Desde luego, ya aguardaba el efímero espectáculo anual en la coyoacanense esquina de Zaragoza y Dulce Olivia: una jacaranda y una buganvilia entrelazadas en lo alto, a toda flor, derrochando sus coloridos follajes colgantes que le alegran la jornada a aquél que tenga la sana costumbre de mirar p’arriba de vez en cuando. Pero más allá de esta ansiada maravilla, este año, la primavera se me revela en cualquier esquina chilanga… y no estoy enamorada.
Una mañana de abril, descubro que Minerva, esa calle bautizada como la diosa de la sabiduría, está flanqueada por frondosos árboles de hojas verde intenso y en el camellón se levantan impresionantes jacarandas que, iluminadas por el sol y con pedazos de cielo turquesa de fondo, lucen tan lilas como puede ser posible.
Al día siguiente, al utilizar el mismo camino, caigo en cuenta que hay tantos árboles y de copas tan abundantes, que los rayos de luz nomás no llegan a tierra firme. El contraste me recuerda a Magritte y El imperio de las luces. De principio a fin, Minerva es un camino plagado de verdor y flores, cubierto por un delicado techo de ramas, hojas, muchas hojas, y más flores.
En otras zonas, como la Nueva Santa María, la colonia Del Valle o San Pedro de los Pinos, predominan las buganvilias. Admiro la infinita gama de rosas y violetas de sus pétalos. Mientras espero el siga de un semáforo, en un camellón cualquiera, utilizando sólo mis ojos como herramienta, registro hasta seis colores diferentes de buganvilias. La sorpresa aumenta al encontrarse con ellas en número y espacio variados: unas cuantas en un pequeño jardín o en un parque descuidado, algunas traviesas encima de una modesta barda o atravesando una malla, otras más enredadas con una enorme jacaranda, o un montonal coronando la puerta de una casa de fachada blanca.
Ya entrada en disfrutar la primavera, en algunos tramos de avenidas y callejuelas, mirando con cuidado, alcanzo a distinguir, intercalados, unos tímidos colorines, con sus singulares flores rojas que sólo estarán ahí por unos cuantos días más, hasta que lleguen a manos de algún niño que terminará probando su sabor a escondidas de su mamá.
Tendré que esperar un año entero para saber si sólo soy más vieja y más observadora o estoy tan perdidamente enamorada de Chilangolandia, que, pese a todo, ya hasta bonita la veo.
Bárbara C.
PS. Para saber más sobre la ortografía de buganvilia, cuestión que desde hace tiempo me inquieta, sugiero revisar tres diccionarios: el María Moliner (quien consigna buganvilla, por lo que me es difícil coincidir con ella en esta ocasión); el de la Real Academia Española (al que me apegué, por ser de carácter normativo); y el CLAVE, que reconoce la grafía que nos parece más familiar a los hablantes americanos.