“…yo quiero que después de todo este problema económico que hemos tenido, que la economía de México crezca y genere empleos, yo quiero terminar mi sexenio con una economía creciendo por lo menos al 5% anual, que se estén generando unos 800 mil empleos al año”…
La respuesta del Presidente tiene que verse a la luz de por lo menos tres aspectos:
1) El país más afectado por la crisis económica y financiera de Estados Unidos y por la aún lejana recuperación de la actividad económica es México. La sincronía del ciclo económico de México con EU es de tal magnitud que México tendrá una mayor caída del Producto Interno Bruto (PIB) de lo que se previa al inicio del año. Hasta ahora, la mayor caída del PIB real trimestral, fue la del segundo trimestre de este año (abril-junio), la economía se contrajo -10.3% en términos reales respecto al mismo trimestre del 2008, el punto de esto, es que el primer trimestre de este año también fue negativo al igual que el último trimestre del 2008, o sea, nueve meses sin crecimiento económico.
Para todo el año, los pronósticos de crecimiento no son nada alentadores, de acuerdo a un Informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), México será el país de la región que mayor contracción de la economía experimente en 2009, de los 20 países que considera el Informe, once tendrán tasas positivas de crecimiento y nueve tendrán tasas negativas, dentro de estas últimas, el de mayor contracción es México con una tasa de -7%, quienes le siguen en magnitud de la contracción en la región son Costa Rica y Paraguay con -3%, así que México caerá otros tres puntos porcentuales más respecto a estos países.
Por otro lado, estas estimaciones de la CEPAL para México aún son optimistas, The Economist apunta un -7.1%, el Fondo Monetario Internacional prevé -7.3%, el Banco de México estima un -7.5% y la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos -8%. Por su parte, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público ubica su estimación, (optimista, por cierto), de -6.4%.
2) Esta desaceleración económica ha reducido la recaudación fiscal en 270 mil millones de pesos, que sumado a la caída del precio del petróleo y la reducción de la plataforma de producción (por 211 mil millones de pesos) generan una reducción de los ingresos presupuestales de 480 mil millones de pesos. Según el secretario Carstens, la peor caída de los ingresos públicos en 30 años.
3) Si a estos factores, le sumamos, los efectos restrictivos del paquete fiscal para 2010, (al que me referiré en otro post), difícilmente habrá pronta y considerable recuperación. De hecho, los pronósticos de crecimiento económico para el 2010, que en general se ubicaban por arriba del 2% del PIB, deben ser modificados a la baja. El hecho de aumentar impuestos inmersos en una recesión solo llevará a una mayor contracción económica con sus respectivos efectos recaudatorios y sociales. Pese a los argumentos del ejecutivo y del secretario de hacienda, estas medidas fiscales son todo lo contrario a una política anticíclica. No habrá recuperación en 2010, y tardará en llegar en 2011, por lo que al término del sexenio se ve difícil lograr el 5% de crecimiento que desea el Presidente. Los deseos de crecer al 5% al finalizar el sexenio solo pueden verse justamente como eso, buenos deseos.



