18 de febrero de 2010

Acciones colectivas, marcos institucionales y “el carrito del éxito”


En la primera sesión de los Viernes de Conocimiento Útil del 2010, Daniel Gershenson, presidente de Al Consumidor, A.C., platicó con nosotros sobre sus vicisitudes y logros en la promoción del establecimiento en el marco legal mexicano de la figura de acciones colectivas.









El optimismo de Gershenson al hablar de las implicaciones que las acciones colectivas traerán a la sociedad mexicana, chocó con mi preconcepción sobre el tema. Después de haber leído autores como Mancur Olson que nos explican sobre la racionalidad humana, la primacía del interés individual al común y los problemas de inequidad al momento de asumir costos entre individuos al buscar un bien público; siempre me dejó una sensación de escepticismo sobre la posibilidad de que individuos, organizaciones o países puedan colaborar equitativamente en un beneficio colectivo.


Mi escepticismo inicial y visión reduccionista de la realidad, duraron unos segundos. El juego de la vida es repetitivo: a veces nos toca asumir costos y otras aprovechar el esfuerzo de los otros, o como diría la sabia de Bárbara C “subirnos al carrito del éxito”. La importancia de la cruzada de Al Consumidor, más allá de las acciones colectivas, radica en la promoción del establecimiento de marcos institucionales funcionales, que permitan regular y promover equitativamente los costos y beneficios públicos.

Hasta este momento, el Senado ya aprobó la iniciativa que contempla esta figura. Crucemos los dedos para que la Cámara de Diputados haga lo propio.

MdelC

12 de febrero de 2010

We are the champions

La única forma que encontré de celebrar en este espacio, sin traicionar su espíritu, el triunfo de mis Santos de Nueva Orleans el pasado domingo en la edición XLIV del Super Bowl fue hacer un símil con Invictus, la más reciente película del ya legendario Clint Eastwood sobre el mítico Nelson Mandela, y que no pretendo contarles aquí, sino sólo usarla de pretexto para hablar de mis queridos Santos, jiji. Aún así, espero que me sigan hasta el final.

En Invictus, vemos cómo Mandela promulgó el “One team, one country”, a propósito del Mundial de Rugby de 1995, celebrado en Sudáfrica, buscando así un elemento aglutinador para construir identidad nacional en un país que venía del apartheid y pretendía vivir en democracia, según nos cuenta el grandioso John Carlin en Factor humano, el libro en el cual se basa la citada peli. Aclaro que los adjetivos que he utilizado para los tres personajes son para ahorrar espacio, pero si quieren conocer sus obras, ya saben que Google es una herramienta inmejorable.

Bueno, pues guardadas las proporciones, a su estilo, los gringos encontraron su “One team, one America” en el sendero triunfante de los Santos que culminó con su victoria dominical. El equipo y sus integrantes han sido entusiastas impulsores de la reconstrucción de Nueva Orleans, después de que en 2005 el huracán Katrina provocó la inundación de 85% de la ciudad y desnudó la negligencia gubernamental en el manejo de la crisis, acompañada, incluso, de acusaciones de racismo en la atención del problema y la distribución de la ayuda. Las cifras revelan que la mayoría de norteamericanos deseaban que la escuadra de Nueva Orleans fuera la ganadora del Super Bowl XLIV; quizá por la culpa de haberles fallado en los momentos difíciles, quizá por las ganas de seguir creyendo que pueden, los gringos convirtieron a los Santos en el “American team”.








Para quienes les vale un cacahuate lo que unos señores con cascos y hombreras, ya tan ochenteras, hagan sobre un terreno de pasto de cien yardas de largo, les cuento que el domingo pasado presenciamos un partido inolvidable, en el que la estrategia, la táctica y la ejecución de los Santos fueron cercanas a la perfección; sí, en ese equipo que no encontraba razones para quedarse en Nueva Orleans hace 4 años, ni fanáticos interesados en él, después de la tragedia del Katrina.

La frialdad de los números del llamado Súper Domingo: Santos de Nueva Orleans, 31; Potros de Indianápolis, 17. Sólo como referencia, los Potros eran favoritos por 5 puntos en Las Vegas; ergo: con el resultado, mi corazón se hinchió de alegría, las casas de apuestas se llenaron de lana. Y en el calor del campo de juego, los Santos dieron la mejor actuación que he visto de un equipo en un juego grande. Más allá de nombres: los pateadores, los equipos especiales, la ofensiva, la defensiva, y el entrenador en jefe (dando el mejor partido que un coach puede dar), hicieron su chamba de maravilla, arropados por el público, y coronaron una temporada grande. Leer las historias personales de cada uno de los miembros de este equipazo, sus motivaciones y anécdotas ha sido un deleite.

Por cierto, lástima que Obama, el presidente número 44 de Estados Unidos, que declaró su preferencia por los Santos de Nueva Orleans, y tan afín a los medios de comunicación masivos, no se dio un tiempo para aparecerse un ratito en el Súper Tazón número 44, desde ahora el programa más visto en la historia de la televisión norteamericana, con 106.5 millones de espectadores, desbancando al episodio final de MASH, en el ya lejano 1983. Si les interesa conocer los debates sobre qué tan comparables son estos datos, sugiero este artículo del New York Times.

En fin… mi casi inexplicable afición de 23 años por los Santos de Nueva Orleans vio su feliz recompensa, por primera vez, después de una historia plagada de decepciones y derrotas. Eso sí, sé que la playera de los Santos que me regaló mi hermano hace un par de años y que porté durante los partidos de esta postemporada, sin lavarla, fue determinante en el resultado.

Desde hace ya tiempo, tratando de racionalizar mi pasión por los deportes, he procurado ver las hazañas y tragedias deportivas que me emocionan como metáforas de la vida. Afortunadamente, en el camino, he encontrado en Juan Villoro, Eduardo Galeano y John Carlin, entre otros, a magníficos representantes de esta causa, que siempre me regocijan cuando escriben de estos asuntos.

Bárbara C., Santa Campeona.

27 de enero de 2010

Contra la influenza, estupor y temblores

Estupor y temblores, de la prolífica y extravagante Amélie Nothomb, fue mi lectura más disfrutable de 2009, en aquellas semanas de encierro en que la influenza AH1N1 apareció en nuestras vidas.

Como dice Roberto C., quien me introdujo al universo de la Nothomb con el muy recomendable Cosmética del enemigo, Amélie (porque a estas alturas ya es nuestra cuataza) comienza sus libros con oraciones magnéticas.

“El señor Haneda era el superior del señor Omochi, que era el superior del señor Saito, que era el superior de la señorita Mori, que era mi superiora. Y yo no era la superiora de nadie. […] Así pues, en la compañía Yumimoto yo estaba a las órdenes de todo el mundo.”

Con este párrafo, Nothomb nos sumerge en Estupor y temblores, novela con tintes autobiográficos que narra la primera experiencia profesional de una joven de origen belga en una empresa trasnacional japonesa con sede principal en Tokio. Fascinada súbdita, desde niña, del Imperio del Sol Naciente, Amélie decide asumir estoicamente, hasta sus últimas consecuencias, los usos y costumbres de una rígida estructura organizacional que tiene en sus trabajadores a sus primeros cómplices y víctimas. Acompañada de una obsesiva capacidad observadora y un ácido sentido del humor, nuestra “heroína” irá descubriendo que su experiencia está determinada, además, por sus condiciones inevitables de “mujer” y “occidental”, atributos muuuy mal vistos en ese entorno.

Y en 2010... para aquellos que seguimos de cerca la frenética prosa de Nothomb, infórmoles que ya se encuentra disponible en librerías mexicanas la primera edición en español de Ordeno y mando, publicada por Anagrama. Como dato curioso, la página legal indica: “Primera edición: febrero de 2010”. ¡Eso es adelantarse a su tiempo! Ya veremos qué tal está.
Bárbara C.

26 de enero de 2010

Los libros (buenos y algunos no tanto) del 2009

Para arrancar 2010 con “Conocimiento útil”, desde este blog, comparto un par de lecturas que disfruté del 2009 y una bastante regular que fue menos divertida, aunque valió la pena. Estas son sólo las primeras (y seguro no las mejores) de muchas otras recomendaciones (o no) de lecturas que estoy seguro harán varios de los colegas de este espacio.

Esta es mi selección:

Me acuerdo, de Joe Brainard

Nostálgico y divertido, el libro de Brainard es una remembranza puntual de hechos, expresiones, objetos e imágenes que el autor evoca y describe en frases y párrafos breves, empezando siempre, como un mantra, con: “Me acuerdo…”. Una pequeña joya, este libro resultó ser un descubrimiento bastante casual que pronto se convirtió en una breve, pero intensa plaga que terminó por contagiarnos a varios y hacernos golpear un rato el teclado (como lo muestra esta entrada del blog).

Tigre Blanco, de Aravind Adiga.

Esta es la historia de Balram, miembro de la casta de los “intocables”, y de cómo logra pasar de una infancia marginal y marginada en un pueblo de la India, a chofer de un importante empresario del carbón y finalmente a salirse de La Jaula, como el mismo le llama al estado de servidumbre en que vive la mayor parte de la población en la India. Creo que la novela refleja, en buena medida, las desigualdades, pobreza y opresión con que viven millones de hindúes y narra lo que los seres humanos podemos ser capaces de hacer para tener progreso, o al menos la ilusión del mismo. El formato narrativo es peculiar: el protagonista le escribe cartas, durante varias madrugadas, al primer ministro de China, de visita en Nueva Delhi, para explicarle cómo es realmente su país (y no lo que le contarán sus colegas del gobierno hindú).

Padre rico, Padre pobre, de Robert Kiyosaki.

Es uno de los libros clásicos del autor, quien se dedica a “enseñar a las personas a hacerse millonarias”, y cuya pregunta básica es: ¿qué enseña sobre el dinero un padre rico a sus hijos, que un padre pobre no enseña? Casi fundamentalista del individualismo y de lo que cada persona puede hacer por sí mismo, el autor ofrece pocos matices y problematiza aún menos sobre la influencia del contexto económico y social en las personas y sus posibilidades de progreso. Por ello, quizá no sorprende que, sin ser del todo explícito, muestra algo de desprecio por la educación formal. No obstante, debo reconocer que no sentí haber perdido el tiempo con este libro: contiene algunas reflexiones que todos los interesados en la administración de dinero deberíamos hacernos.

Roberto C.

16 de diciembre de 2009

El Xinantécatl o “el hombre desnudo”: un recorrido magnífico

Las caminatas por paisajes naturales son una de mis pasiones: desde que observas a lo lejos el objetivo, sea una montaña o un volcán, comienzas a mentalizarte en llegar a la cúspide y ya en los primeros pasos sientes la naturaleza, la contemplas, paulatinamente comienzas a sudar y con esa misma gradualidad vas acercándote más y más al objetivo con esta sensación de ser un explorador.

Al venir a México y observar que hay una orografía peculiar, de inmediato se viene a la mente ascender al mayor número posible de altitudes. Una de ellas, cerca del DF, es el destacable volcán Xinantécatl, mejor conocido como el Nevado de Toluca, inactivo desde el año 1330. Xinantécatl proviene del Matlazinco (Xinantecatlelly) y del Náhuatl (Xinantécatl) que significa en ambos casos “hombre desnudo” y forma parte de la Cordillera Neovolcánica Transversal o Eje volcánico transversal. De acuerdo con el INEGI, el Nevado de Toluca, con 4,680 metros sobre el nivel del mar, es la cuarta formación volcánica más alta de México después del Pico de Orizaba (5,610 msnm), el Popocatépetl (5,500 msnm) y el Iztaccihuatl (5,146 msnm). Se ubica a 22 kilómetros al suroeste de la ciudad de Toluca, lo que toma aproximadamente dos horas de recorrido en coche desde el Distrito Federal.

El pasado domingo 15 de noviembre por la mañana, decidimos, con un amigo mexicano, subir a pie a este volcán. El recorrido empieza a partir de la caseta de cobro del Parque Los Venados (cobran 20 pesos). De aquí, se puede seguir en auto o caminar. De hecho, es el único volcán en el mundo que se puede acceder cerca del cráter en auto y toma entre 40 a 60 minutos.

Pero, lo mejor es hacer la caminata, así que dejamos el auto en la caseta. ¡Ojo!: el Parque Nacional está abierto todo el año de las 10:00 horas a las 17:00 horas. A partir de la hora de cierre, no dejan salir los autos del estacionamiento. Sin embargo, se puede reservar una habitación para pasar la noche en un albergue (sin luz ni agua) ya que hay varios en diferentes niveles del recorrido.

Después de caminar 13 km, subir 980 m de altitud (la caseta del Parque de los Venados está a unos 3,700 msnm y el cráter a unos 4,680 msnm) pasando por otra caseta (la del Parque Nacional de Nevado) y por bosques de pinos, cedros, ocotes y abetos, llegamos al cráter. Caminamos tres horas a buen paso. El gran reto de esta ruta lo constituye la distancia, no la dificultad: son 13 kmde subida constante, pero suave y progresiva sobre una terracería ancha.

En el cráter, en 1,5m de anchura, se hospedan dos lagunas: la Luna y el Sol (arriba y abajo).

Nos quedamos un tiempo para observar las lagunas con los ojos sublimados por la belleza del contraste entre el agua azul turquesa y el gris de las pendientes del volcán. Me acordé de paisajes similares de los Alpes, en Francia, pero sin ser menos sorprendida por la resplandeciente belleza de la naturaleza. Luego, decidimos bajar y acercarnos a las lagunas. Todo es tranquilidad, uno tiene la impresión de ser sordo y que el tiempo se detiene.

En el descenso, encontramos tres franceses que venían de un pueblo cerca de Lyon, mi ciudad, ¡el mundo es pequeño!. Conjuntamente descendimos en la cabina de una camioneta Pick Up de una amable familia mexicana que aceptó bajarnos a la primera caseta. ¡Tomamos el carro rumbo Valle de Bravo, cansados, pero muy contentos de nuestra expedición!

De los recorridos de montaña que hasta el momento he realizado en México, éste se los recomiendo ampliamente.

Claudine Léger.

PS. Si quieren leer una descripción más detallada de mi ascenso al Xinantécatl, pueden consultarlo aquí.

10 de diciembre de 2009

Vania estrena su nuevo teclado en Navidad!


Vania estrena el día de hoy su nuevo teclado y se lo agradece a Santaclaus o a Santabárbara, como quieran llamarle!

Ya sé que en fechas recientes han sucedido cosas importantes para la vida nacional como la visita de trabajo a México de la Presidenta de Transparencia Internacional, Huguette Labelle, visita que mantuvo en vilo y horas extenuantes de trabajo a nuestros compañeros de Transparencia Mexicana (Compañeros, son ustedes unos profesionales, son extraodinarios).

Estamos también recibiendo con sorpresa los últimos cambios en el gabinete: un Secretario de Sedesol que pasa a Hacienda, el Secretario de Hacienda propuesto para ser el Gobernador del Banco de México; y un nuevo Secretario de Sedesol, que entre lo que más se destaca de él, es que se dice que tan sólo es buen amigo del presidente. Sin duda cambios que bien se merecen una reflexión de cada uno de nosotros.

Y entre toda esta calma y tormenta, Fundación Este País también puso su granito de arena. Esta semana se llevó a cabo la presentación del libro "Un Congreso sin mayorías. Mejores prácticas en negociación y construcción de acuerdos", un proyecto editorial en el que Fundación Este País participó haciendo un análisis del proceso de negociación de la reforma fiscal 2008.

Ya ven, varias noticias y sucesos. Pero hoy, hoy sólo quiero escribir sobre mi nuevo teclado, flaquito y simpático, al que pueden ver en la foto que le tomé.

A lo mejor el nuevo teclado me ayuda a apagar los rumores de que yo por aquí ni me paseo!

Gracias Santa!

3 de diciembre de 2009

2012: el apocalipsis?

Víctima confesa de la publicidad sobre el próximo fin del mundo y (un casi culposo) apasionado de los temas apocalípticos, la discusión, la película y los documentales sobre la, ahora sí, definitiva terminación de la humanidad en 2012, me han resultado de lo más entretenido.

En efecto, para los que no lo saben, más vale que se preparen para el finiquito de toda forma de civilización dentro de poco más de 3 años. Con precisión casi obsesiva (quizá para hacerlo parecer más científico o apegado a la precisión astronómica que los Mayas ya dominaban hace milenios y que es fundamento de los creyentes en el nuevo fin del mundo), la tierra arribará al precipicio de su existencia el próximo 21 de diciembre de 2012.

Como este espacio es para informar el debate o para provocar un debate informado, como se quiera, les comparto un sitio donde, a los que les interesen estos temas, podrán ver una síntesis que me parece útil de lo que creyentes y escépticos argumentan sobre lo que advendrá dentro de 3 años y 18 días.

La información es útil y también puede ser hermosa.
El tema del 2012 es en realidad un pretexto para sugerir la visita al portal Information is Beautiful, donde se encuentra la página comentada sobre el próximo cataclismo. Se trata de un sitio que puede ser atractivo para quienes somos aficionados (yo me he vuelto uno de ellos) de lo gráfico y lo numérico, y las reveladoras sinergias que se puede generar entre ambos. Realmente vale la pena.

Roberto C.

1 de diciembre de 2009

La magia detrás del arte de la impresión

Grata fue mi sorpresa tras la experiencia que los más recientes invitados de “Viernes de Conocimiento Útil” (ver entrada del 19 de septiembre) compartieron con los neófitos asistentes. Como la invitación de la Fundación Este País a visitar una imprenta adelantaba, “los libros”, objetos de nuestro deseo (o del mío, al menos), son resultado del dominio de la técnica y el arte de la impresión, como nunca imaginé.

Pese a que los libros han estado presentes durante las distintas etapas de lo que llevo de vida, debo reconocer que nunca me detuve a pensar que las características de tan entrañables compañeros tuvieran alguna razón de ser y, mucho menos, que alguien hubiera pensado en cómo facilitar la lectura o en hacer un libro más resistente cosiéndolo.


Los hospitalarios anfitriones de nuestra primera visita de campo de los “Viernes de Conocimiento Útil” nos brindaron la oportunidad de conocer de cerca el trabajo de maestros como el doblador, el alzador, el cortador, el estibador y, mi favorito, el trabajo del maestro impresor, quien coloca la placa, alinea la impresión en los pliegos, “baja” la tinta…, sólo por mencionar algunos de los miembros de la orquesta, quienes unen su talento para producir tan espléndida fuente de conocimiento.

Durante nuestra visita, los anfitriones nos contaron sus vivencias ante la transición que ha conllevado la incorporación de nueva tecnología en el trabajo de impresión. En el anterior proceso de producción, apenas hace veinte años, la tinta se colocaba directa al “tipo” y este a su vez se “bajaba” directa al papel; en ese entonces los “tipos de familias” eran tangibles, la línea de plomo se veía al revés, y sólo se hacían 2000 pliegos, de un lado, por hora, además de que el “arreglo” tardaba cerca de 20 minutos. Actualmente, es posible llevar a cabo 600 impresiones por hora, de ambos lados, la tinta no se aplica directamente al tipo y el arreglo se realiza en 3 minutos.

El decano de nuestros anfitriones, el entrañable Ingeniero José Castellanos, no sólo nos abrió las puertas de su imprenta para conocer el resultado tangible del arte de la impresión, sino que también nos explicó brevemente algunos aspectos económicos relacionados con los costos de la producción de un libro.

Hombro a hombro con el Ingeniero Castellanos, tomaron la batuta de tan excepcional sesión las otras mentes detrás del libro. Silvia Salas, quien dirige el trabajo de “formación”, haciendo gala de su habilidad de síntesis, nos explicó la importancia y las implicaciones de definir características del libro, como tamaño de letra, espacio, cornisas e interlineados, por mencionar sólo algunas. Patricia Salas, a cargo de la “formación de color”, con pasión, compartió con los asistentes, los retos y limitantes de su labor durante el arreglo de imágenes y selección de colores. Finalmente, Enrique Salas, jefe de taller, nos ilustró, con emoción, los diferentes tipos de encuadernación y demás acabados, así como su efecto en la calidad y durabilidad del resultado.

Con veinticinco años de experiencia en el oficio, la labor de nuestros anfitriones tiene implícita un cúmulo de conocimiento adquirido, acumulado y actualizado que se refleja en cada uno de los ejemplares que nos hacen echar a volar la imaginación, entender una definición, aprender a cocinar o aprovechar el tiempo en el metro, y más.

Por cierto, ¡sorpresa, sorpresa!, buena parte de mi biblioteca jurídica está compuesta por libros impresos por ellos.

Un especial agradecimiento a Vania M., talentosa fotógrafa de los "Viernes de Conocimiento Útil".

Lorena C.

20 de noviembre de 2009

Nadie duerme

Hace un par de sábados, tuve la fortuna, junto con 8,000 suertudos más, de disfrutar “Turandot”, una de las óperas más conocidas de Puccini, transmitida en vivo desde el Metropolitan Opera House de Nueva York, hasta una pantalla gigante en el Auditorio Nacional, mediante la tecnología HD Live (o sea, Alta Definición en Vivo). Según las cifras del Met, en la temporada 2009-2010 se transmitirán por este medio nueve puestas en escenas a cerca de 1,000 pantallas en más de 42 países del mundo; México, entre ellos. En Guadalajara y Chilangolandia, las dos pantallas mexicanas.



Antes de continuar, me confieso totalmente villamelona (quizá hasta escéptica) en las materias operística y tecnológica, pero me declaro desde ya feliz víctima de su reciente matrimonio. Ante tal acontecimiento, comparto algunas notas, personalísimas, sobre el asunto.

Es común escuchar, con buena dosis de razón, que la ópera es elitista y aburrida (¡ups!). Después de mi experiencia sabatina, me quedó claro que, por lo pronto, esos dos atributos tienen buenas posibilidades de encontrarse en vías de extinción.

Para iniciar la transmisión desde Nueva York, en punto de las 12 del día, hora de la ciudad de México, una anfitriona, con un inglés neutral, nos da la bienvenida y nos informa que veremos una producción de Franco Zeffirelli. Además, anticipa algunos detalles de la historia y los personajes, y anuncia que la soprano María Guleghina, de origen ucraniano, será la intransitable Turandot; Marcello Giordani, tenor italiano, protagonizará al perseverante príncipe Cálaf; y Marina Poplavskaya, soprano rusa de 32 años, interpretará a la entrañable Liù.

Aquí, aplaudimos emocionados, aunque, por la distancia geográfica, con cierta pena, que se nos irá quitando. Antes de empezar la ópera, vemos a un individuo con diadema de audio y micrófono, que asumimos está al mando de la operación, sentado en medio de cientos de botones, computadoras y pantallas, dando la cuenta regresiva para el “despegue” y pidiendo al director de orquesta que pase al foso...

El despliegue artístico, logístico y tecnológico durante las siguientes tres horas y media es digno de asombro.

En los intermedios, como suculentas golosinas, se realizan entrevistas tras bambalinas a protagonistas de la ópera en cuestión: desde los cantantes, que después de compartir algunas impresiones, mandan saludos a sus países de origen, hasta el escenógrafo, pasando por los trompetistas y el diseñador de vestuario. Sus palabras, sus gestos, sus razones, ayudan a entender mucho mejor ese mundo, que, para los legos, nos resulta casi esotérico. De paso, nos dejan ver la extensión e infraestructura del Met.

Como neófita que soy, seguramente podrán decir que me dejé impresionar. Tal vez, sí, estoy gratamente impresionada. Pero he consultado y leído a varios melómanos, profesionales y aficionados, sobre la calidad del audio y el video de la transmisión, y en general su opinión respecto a este formato. Todos se han declarado maravillados por lo presenciado desde su asiento del Auditorio.

Para quienes gustan de las previsiones presupuestales, les informo que los precios de los boletos van desde 40 hasta 200 pesos. Es decir, puede implicar menor gasto que una ida al cine o a un concierto popero o rockero. Otra aclaración importante: durante la transmisión de la ópera aparecen subtítulos en español en la parte baja de la pantalla, para poder seguir la historia sin necesidad de ser políglota.

“Nadie duerme” o “Nessun Dorma” es el nombre de la famosa y conmovedora aria de “Turandot”, con la que el tono de mi celular tortura a mis colegas de manera cotidiana, porque, como buena villamelona, ese solo fragmento me hace el día. En adelante, “Nessun Dorma” también podrá definir la situación de quienes se animen a sumergirse en una ópera, sin mucho conocimiento de causa y con algo de curiosidad.

No digo más, sólo que si son amantes de la ópera, quizá es hora de que abandonen sus prejuicios y vayan a verla a la pantalla grande; y si hasta ahora han creído que no les gusta la ópera, sugiero que se den una vuelta próximamente a la temporada 2009-2010 del Met en el Auditorio Nacional, o alguna de las mil sedes alternas, para descubrir y alimentar un nuevo placer.

Bárbara C.

19 de noviembre de 2009

20 años

Han pasado 20 años desde que, por primera vez en el mundo, se estableciera que los derechos de las niñas y los niños debían ser definidos con claridad y protegidos. Hace 20 años, en 1989, un 20 de noviembre, doce días después de la caída del muro de Berlín, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Convención de los Derechos del Niño (CDN), la primera norma internacional que establece cuáles son los derechos de la niñez y exige que todos los países que la ratifiquen (sólo EU no lo ha hecho) velen por el cumplimiento de esos derechos.

¿Cuáles son los derechos de los niños? La CDN establece que los niños tiene derecho a:

  • La vida.
  • Un nombre, una nacionalidad y, en la medida de lo posible, a conocer a sus padres y ser cuidado por ellos.
  • Preservar su identidad, incluidos su nacionalidad, nombre y relaciones familiares.
  • Mantener relaciones y contacto con sus padres de forma regular, salvo si dicho contacto es contrario al interés superior del niño.
  • Expresar su opinión libremente en todos los asuntos que les afecten.
  • La libertad de pensamiento, de conciencia y de religión.
  • La libertad de asociación y de celebrar reuniones pacíficas.
  • Ser protegido por la ley contra injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, familia, domicilio o correspondencia, y contra ataques ilegales a su honra y reputación.
  • La protección contra toda forma de perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, incluido el abuso sexual.
  • La protección y asistencia especiales del Estado, cuando los niños estén privados de su medio familiar o que por su superior interés no deba permanecer en ese medio.
  • Recibir cuidados especiales cuando estén mental o físicamente impedidos.
  • El disfrute del más alto nivel posible de salud y a servicios para el tratamiento de las enfermedades y la rehabilitación de la salud.
  • Beneficiarse de la seguridad social.
  • Un nivel de vida adecuado para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social.
  • La educación.
  • Tener una vida cultural propia.
  • El descanso y el esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes.
  • Estar protegido contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo peligroso, que obstaculice su educación, sea nocivo para su salud o para su desarrollo integral.
  • Recibir protección contra todas las formas de explotación y abuso sexual.
  • Ser tratado con dignidad y acorde a su edad, en caso de que haya infringido leyes penales o sea acusado de haberlo hecho.

¿Cuáles de estos derechos se ejercen en México? Un buen número de ellos, pero no por todos los niños ni en todos los lugares.

Para conmemorar el 20 aniversario de la CDN, Unicef convocó a niños y jóvenes de varios países del mundo a producir videos de 1 minuto en los que comparten su visión sobre sus derechos. Los videos ganadores los pueden ver aquí. Uno de esos videos es "The move", que trata de capturar el derecho de los niños a expresarse, decir lo que piensan y ser escuchados:

Roberto C.